
Título original: El Apartamento
Duración: 125 min.
País: EE.UU.
Director: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder, I.A.L. Diamond
Música: Adolph Deuthsch
Fotografía: Joseph LaShelle (B&W)
Reparto: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Ray Walston, Edie Adams.
Productora: United Artists / The Mirisch Corporation
Premios: 5 Oscars: Película, director, guión original, dirección artística, montaje (1960)
Globo de Oro: Mejor película: Comedia (1960)
BAFTA: Mejor película (1960)
Festival de Venecia: Mejor actriz para Shirley MacLaine (1960)
En un blog como éste, en el que dos individuos a los que nos encanta el cine tenemos la total libertad para escoger nuestras películas, resultaría sumamente extraño encontrar un film que no pudiésemos considerar "bueno", y así ha sido el caso hasta ahora, con una o dos excepciones que ya tendremos tiempo y líneas para comentar, por lo que, espero, los mínimos seguidores y lectores -asiduos, eso sí- sepan aceptar y comprender que la inmensa mayoría de las críticas serán positivas. En este caso no nos desviamos de la línea seguida hasta ahora, pero esta vez me tiraré a la piscina y llegaré al extremo de decir que es la mejor película que he tenido el honor de recomendaros hasta ahora en esta página, tal vez llevado por la media-sonrisa que aún mantengo tras haberla visto hace unas horas de nuevo, pero, oigan, se la merece.

Jack Lemmon en su solitario apartamento, al menos, cuando lo habita él.
La trama de la película resulta simple, divertida y de una fácil comprensión, lo que transporta la atención del espectador a la increíble exposición de actuación de los protagonistas, despertando en el mismo un conjunto de sensaciones y empatía que va mucho más allá de una comedia romántica y que recuerda a veces más bien a una tragicomedia.
Nuestro protagonista, C.C.Baxter (Jack Lemmon) es uno más entre muchos oficinistas en una gran empresa de Manhattan, y es consciente de ello -vive sumido entre apabullantes estadísticas con las que nos introduce la primera escena- trabajando en una minúscula mesa en uno más de muchos pisos de un rascacielos. Lo que no poseen los demás trabajadores a su alrededor es la genial (o desastrosa) idea de prestar a sus superiores una parte de su dignidad e intimidad en forma de su pequeño apartamento. Baxter ("Buddy" para estos aprovechados en tono confiado/humillante) tiene la esperanza de que ascenderá puestos rápidamente, priorizando este objetivo por delante incluso de su bienestar personal. Pero, claro está, sólo hay una una cosa, sobre todo el mundo del cine, que puede cambiar las prioridades de un personaje tan sumiso como el de Lemmon, y no es otra que el amor, encarnado en una preciosa ascensorista de la empresa (Shirley MacLaine). Esta chica resultará ser una de tantas que entra en su apartamento en compañía de sus jefes (Fred MacMurray), y este jefe será uno de los mandamases que podrá ayudarle ascender a lo más alto de la empresa, por lo que la situación se presentará, cuanto menos, interesante y divertida.
El conductor de este largometraje, el archiconocido Samuel Wilder, sorprendió en su momento con sus optimistas y brillantes películas, ya que en las mismas siempre brilló una luz entre las trágicas telas que tejía, influenciadas notablemente por las diversas penurias soportadas a lo largo de su larga vida. El director austriaco, de ascendencia judía, se vio obligado a huir de Berlín con el ascenso de Hitler al poder, y ,comenzando a trabajar desde abajo, se convirtió en uno de los directores más valorados de todos los tiempos, respondiendo a los problemas con un gran sentido del humor. Todo esto nos recuerda vivamente al protagonista de nuestra historia, lo que nos hace reflexionar en el simbolismo de sus películas, en las que nos muestra una filosofía de vida mezclada con una comedia.

Dirección impecable de Billy Wilder (derecha), que le llevó a la consecución de un Oscar a mejor director.
Como hemos comentado, la trama de esta obra maestra de Wilder se nos presenta con una genial y cómica simplicidad, representada espectacularmente por Lemmon, el cual toma sus desgracias con una perfecta ironía: "No tengo familia, pero no creo que mi apartamento esté vacío", a la que se le une la tragedia con el personaje de MacLaine, una despechada y deprimida mujer que se ve abatida por perseguir el amor de quién no debe: "Cuando una se enamora de un hombre casado, no debería ponerse rimel".
Personalmente, es esta mezcla la que me conmueve, la mezcla entre un optimismo inagotable por parte de Baxter, llevado por el amor hacia una chica, y un pesado y suicida pesimismo de la misma (MacLaine). La mezcla de ambos con la comedia llevan a este largometraje a convertirse en imprescindible para todo buen amante del romance, la tragedia, el humor, y, por encima de todo, del cine.

"Ya sabes, vivo como Robinson Crusoe, náufrago entre ocho millones de personas. Entonces, un día vi una huella en la arena, y allí estabas, es algo maravilloso, cena para dos."
Si me lo dices así, lo compro, lo compro y lo recompro!
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