Año: 2004
Duración: 86 min
País: USA
Director: Jared Hess
Guión: Jared Hess, Jerusha Hess
Música: John Swihart
Fotografía: Munn Powell
Reparto: Jon Heder, Efren Ramirez, Jon Gries, Aaron Ruell, Tina Majorino, Haylie Duff, Ellen Dubin, Emily Kennard, Sandy Martin, Diedrich Bader, Shondrella Avery, Carmen Brady
Premios: US Comedy Arts Festival: Mejor Película
Golden Trailer Awards: Mejor comedia (2005)
Golden Satellite Awards: Mejor BSO (2005)
Género: Comedia, Comedia negra, Cine independiente
Ficha en IMDb y FilmAffinity
Miércoles. Frío glacial al mediodía. Café y palomitas. Nos repantigamos en el sofá e Idiosincriático se dispone a darle al play. La película de hoy le tiene emocionado. Y eso que es una comedia. A ver qué me ha preparado. Así es como empieza para mí Napoleon Dynamite, la comedia freak del cine independiente por excelencia. A pesar de que el cine independiente de comedia sabe un rato (recordemos si no Little Miss Sunshine).
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| Napoleon Dynamite (centro) con su tío Rico (izquierda) y su hermano Kip (derecha) |
Napoleon Dynamite es la absurda y nada verosímil historia de Napoleon Dynamite, un estudiante de secundaria que vive en Preston (Idaho) con su abuela aventurera, el capullo de su hermano Kip (que ya está talludito para emanciparse) y Tina, la llama mascota de la familia. Su vida cambia cuando su abuela se rompe el culo (literalmente) en un accidente de quad y Napoleon y Kip quedan al cuidado de su tío Rico, el prototipo de gañán americano (ex-atleta, vive en una caravana y tiene planes dudosamente geniales para hacerse rico de la noche a la mañana). En mitad de este panorama Napoleon lleva adelante su adolescencia, cosa nada fácil cuando uno lleva el pelo al estilo escarola y tiene una cara tirando a lo poco agraciado, con los habituales personajes de estas situaciones: la chica a la que conquistar, los chicos populares y Pedro, el amigo marginado (en este caso, el amigo recién llegado de Ciudad Juárez).
A simple vista, esto no es más que una película de patito feo en situación doméstica trágica que lucha por sobrevivir al duro mundo de la secundaria. Pero en Napoleon Dynamite nada es lo que parece. Jared Hess, con la colaboración de su esposa en el guión, se dedica a pervertir fotograma a fotograma la comedia adolescente americana, el ojito derecho de Hollywood. Aquí el freak no es un incomprendido social, es un verdadero freak, un bicho raro. Su abuela es rockera, tiene una llama de mascota, se guarda ganchitos de queso en los bolsillos y tiene un concepto cuanto menos curioso de lo que es ligar. Su familia es una oda a la disfuncionalidad. Su misantropía alcanza cotas estratosféricas. Es decir, al propio espectador le entran ganas de pegarle una buena patada en la boca a Napoleon. Pero el freak tampoco es freak intencionadamente, simplemente es su forma de ser. También le da valor en su vida a cosas que todos tenemos como el amor -aunque en su propia versión del mismo-, los amigos -la campaña para hacer delegado a Pedro es épica- o la aceptación social, que Napoleon persigue a su particular manera, marcándose bailes a ritmo de Jamiroquai.
| Napoleon, listo para el baile |
Pero la cosa no se queda aquí tampoco. El freak no es un patito feo, es un capullo a su manera en un mundo lleno de capullos. Los otros chicos del instituto, el hermano que busca novia por Internet y el tío que, en una escena para el recuerdo, derriba a su sobrino a base de filete en la cara. La película de Hess no invierte sin más la polaridad del eje de la comedia adolescente, sino que directamente hace malabares con él en el espacio cinematográfico. Aunque otras películas posteriores de Hess como Nacho Libre o Gentlemen Broncos también se dedican a deformar con crítica ácida los elementos de la sociedad estadounidense, no llegan a hacerlo con la maestría que lo hace Napoleon Dynamite.
Si Valle Inclán retorció Madrid con la vida de Max Estrella, Hess hace lo propio en Napoleon Dynamite con la conservadora e impertérrita sociedad americana, deformando hasta el límite los roles ya casi mitológicos de la adolescencia y derribando todos y cada uno de los mitos, con una calculada técnica pero con un inmenso cariño que cambia la rabia del espectador por una amplia sonrisa y más de una sonora carcajada.
P.D.: Os dejo la secuencia de créditos de inicio, que es absolutamente imprescindible.
| SPIKE | ||||
| Opening Title | ||||
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