Este blog lleva abierto demasiado tiempo y demasiado vacío, con mal aspecto, aguantando una silla vieja con una manta naranja como fondo. Así que, mantengámonos ocupados, a mí me apetece.
Todo empezaba con una peli de David Lynch, como no podía ser de otra forma, y una silla (la silla) en mi habitación ,que nadie usaba, iba siendo ocupada cada miércoles, el día del espectador.
Y es que para hablar de cine, no hace falta nada más que un par de amigos con inquietudes y una forma de disfrutar durante dos horas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario